Micromuseo - Bitácora

jueves, 23 de febrero de 2012

DEUS ABSCONDITUS: dos visitas guiadas dos (este jueves 23 de febrero y el próximo 1 de marzo)



Este jueves 23 de febrero, y luego el jueves 1 de marzo, a las 6:00 de la noche y en la Galería Germán Kruger Espantoso del Instituto Cultural Peruano Norteamericano, se realizará un recorrido (auto)crítico por entre los claustros de la exposición Deus absconditus, la retrospectiva de Manuel Moncloa con la que MICROMUSEO ("al fondo hay sitio") inicia su nuevo circuito de rutas para el año de 2012. La visita estará a cargo del propio artífice y de Gustavo Buntinx, curador de la exposición.

El pasad0 jueves 26 de enero, a las 7:30 de la noche, la Sala Germán Kruger Espantoso del Instituto Cultural Peruano Norteamericano de Miraflores inauguró una exposición peculiar: una retrospectiva histórica que es al mismo tiempo un llamado la introspección y al recogimiento espiritual. Casi una oda a la vida retirada (Fray Luis de León), pero también un comentario sutil, contemplativo, al Gran Ruido de nuestros tiempos.

El Gran Ruido, el Gran Desorden, tan estentórea, tan estertóreamente proclamado desde las artes consumidas por el espectáculo, se revela aquí confrontado por la trayectoria sutil de artífices como Manuel Moncloa. Atención a la paradoja: una de nuestras mayores voces pictóricas es también una de las más calladas.

Desde 1980 la presencia de este pintor en la escena peruana se ha mantenido esporádica y furtiva, pero suficiente para el trazado de una trayectoria singular y excéntrica. A recuperar las complejidades de esa vía contemplativa está abocada esta muestra, en la que las inquietudes de Micromuseo ("al fondo hay sitio") recuperan la fragmentada y dispersa producción de Moncloa, articulándola a ejes de sentido formal y temático que establecen también una secuencia de elevaciones y búsquedas.

Al igual que en la Divina Comedia de Dante (tema preciso de algunos de sus cuadros) esos desplazamientos artísticos son a la vez espirituales. Desde la temprana (1980-1985) concentración en geometrías abstractas alusivas a una estructura de ritmos a veces prehispánicos, hasta la pulverización del pigmento y de la materia en los insondables paisajes cósmicos de los últimos años. Pasando por los entrecruzamientos de citas pictóricas diversas -incluso opuestas- en la culminante serie Vox angelica (1995-1996): una secuencia impresionante de composiciones concebidas como la escenografía grandiosa para una rediviva tradición medieval, renacentista o barroca, pero tensionada por la inserción de elementos disonantes tomados de otros repertorios artísticos. Y puesta siempre al servicio de la elucubración mística.

Un paréntesis crucial en esa trayectoria, casi su puesta en abismo, se ofrece en los enigmáticos bodegones y retratos de corte realista realizados entre 1987 y 1989, cuando nuestra violencia grande amagaba ya la ciudad de Lima. Ajenos a ese terror, en estos cuadros los personajes pierden la mirada en una lontananza que es sobre todo interior. Aunque en ocasiones esta introspección pareciera dirigirse hacia el afuera más amplio sugerido por un balcón o por una ventana, recurso que le permite a Moncloa introducir la significativa mediación del vidrio y del reflejo, de la cortina y del velo.

Ese velo es también la veladura que suele recubrir la obra del artífice con una exquisita factura pictórica: la de Moncloa es una vocación solitaria marcada por el compromiso tanto con el refinamiento de las técnicas plásticas como con la profundización de los sentidos espirituales en la prodigiosa imaginería así concebida. "Forma" y "contenido" colapsan sus especificidades dudosas para confluir en una búsqueda de aquel "Dios oculto", "Dios escondido", cuya formulación latina -Deus absconditus- sirve de título a esta primera revisión sistemática de la obra de Moncloa. Y a la impresionante Verónica sin rostro en el cuadro escogido aquí como su imagen emblemática.

El resultado se nos ofrece como oportunidad excepcional para confrontar la desafiante complejidad de una poco visible pero portentosa creación artística, a contrapelo del sonido y de la furia de las últimas décadas del siglo XX, atravesadas en el Perú por la guerra y por la dictadura. Pero a contrapelo también de la liquidación hedónica de todo ese (melo)drama bajo la Revolución Capitalista que desde el año 2000 nos envuelve.

Que nadie sea llamado a error: volver, ahora, a la pintura de Moncloa, es un gesto de nítida criticidad -de radicalidad incluso- ante el derroche de goces superficiales que amenaza a ciertas franjas de una escena cultural en inminente riesgo de verse devorada por las modas. Esas "estridencias autómatas de lata" (Moncloa 1995) a las que vocaciones ALTERNAS como las reveladas por esta retrospectiva ofrecen un CONTRAPUNTO incisivo.

Un arte que busca a Dios.



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